A pesar del constante crecimiento gradual del mercado del cómic en nuestro país (del mercado del manga no se puede decir lo mismo ya que las últimas cifras que se dieron a conocer mostraron un retroceso) parece que el público más infantil está en descenso. Se está sustituyendo por un público más adulto y con mayor poder adquisitivo por lo que esta pérdida de lectores tampoco afecta mucho al mercado en general, pero ésto demuestra el gran cambio que está sufriendo el mercado español, que estuvo centrado en el público infantil (también había muchas obras para adultos, pero en comparación con las antes mencionadas no eran demasiadas). Revistas como Pulgarcito, Tíovivo, TBO, Zipi y Zape, etc. tenían un gran tirón entre los más pequeños; más adelante se vieron sustituidas por los tebeos grandes de tapa blanda propios de las coleccione OLÉ que gracias a un precio no muy alto eran una buena opción para comprara los niños.
En estos tiempos que corren parece que los niños han perdido el interés en este tipo de literatura, aunque he de agradecer los constantes esfuerzos de algunas editoriales por volver a atraer a los más jóvenes al mundo de los tebeos y que parece que poco a poco van dando sus frutos. Muchas razones son las que han podido llevar a esta situación; una de ellas, las nuevas tecnologías ya que antes el acceso al entretenimiento era más limitado, pero ahora con un móvil pueden jugar a lo que quieran y no requiere de ningún esfuerzo, cosa que sí requiere leer un tebeo. También los cambios sociales han podido influir mucho, ya que los niños suelen moverse bastante por modas o lo que hacen los demás de su edad, por lo que si un niño no tiene ningún amigo que lea tebeos es muy probable que él tampoco los vaya a leer puesto que no tiene demasiada motivación. Aquí entra la labor de muchos padres que, al haber sido (o seguir siendo) amantes de este arte, lo transmiten a sus hijos introduciéndoles el gusanillo por la lectura; una lectura más simple y ayudada de imágenes, pero que a los niños puede atraer más que una novela. Muchas veces el problema es ese, no se les presenta el tebeo como una alternativa entretenida (porque los pequeños suelen ver las novelas como algo aburrido) a la lectura tradicional.
Al mercado nacional le vendría bien volver a recuperar parte de esa masa de pequeños lectores que se ha perdido, ya que en un futuro muy probablemente se conviertan en potenciales compradores de cómics e incluso amplíen sus horizontes a obras de cualquier otro país, porque ya sabemos que en esto de la novela gráfica hay mucho donde elegir. No es que esta pérdida de lectores cree problemas al sector (ni mucho menos, la verdad, yo creo que afecta bastante poco en términos negativos) pero sí que evita que crezca más de lo que está creciendo en estos momentos; y tener un mercado potente nos beneficiaría a todos.
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